12 agosto, 2007

Bardach. Todo por un podio en Beijing

Reproduzo reportaje de Carlos Martinez de La Voz del Interior de Córdoba a Georgina Bardach.

La gran nadadora se siente con fuerzas para empezar su nueva etapa en River Plate, pero no disimula la pena cuando piensa en lo que deja atrás. También tiene miedo de extrañar a la familia. Sin embargo, recupera su ánimo cuando habla de proyectos, sobre todo de los Juegos de 2008. “No me voy a retirar con una sola medalla olímpica”, prometió.
Georgina Bardach ya es de River. ¿Está contenta por eso, está triste? Es difícil, casi imposible saberlo, porque según cómo se hable de ese tema su cara se ilumina con una sonrisa, o se ensombrece de tristeza.
“No quiero hablar tanto del ‘Bochi’ Sosa (su ahora ex entrenador) ni de sus entrenamientos porque ya los estoy extrañando mucho. Extraño al ‘Bochi’ y a los chicos del equipo”, afirma con húmeda mirada.

¿Por qué, entonces, la decisión de cambiar de club? “Porque necesitaba cambiar, ya no pasaba más nada. Ahora quiero una medalla en Beijing 2008, porque no me voy a retirar con una sola medalla olímpica. También quiero otro Panamericano y más todavía: hasta Londres 2012 no paro”, declara llena de entusiasmo. A un día de haber decidido un giro radical en su vida de deportista, y a falta de poco más de una semana de su 24º cumpleaños, Georgina está así, que va y que viene en sus estados de ánimo. Lo que no cambia en ella es su sinceridad y el modo paciente y muy amable con que responde.

–¿Te pareció poco lo que lograste en los Juegos Panamericanos de Río, esperabas más que una medalla de bronce, cuánto más?

–Esperaba más, sobre todo por el tiempo con el que ganaron. Es poco una medalla de bronce, yo quería ganar.

–¿Sentiste que defraudaste a los que esperaban una medalla de oro? –No, yo a esa presión no la siento, trato de no sentirla. En esos momentos hay que ser un poco egoísta, esperaba más para mí. Pero fue muy doloroso.

–¿Sufriste mientras nadabas?

–Sí, trataba de avanzar, miraba para adelante y... no sé, no pasaba nada. Por eso salí con bronca, mucha bronca.

–Pero no es la primera vez que te pasa eso.

–Me pasó unas cuantas veces, desde que reaparecí después de Atenas 2004.
Como si de pronto hubiese encontrado una puerta para escaparle a un círculo vicioso, sin embargo, Georgina establece una diferencia entre sus decepciones anteriores y ésta de Río. Cuenta entonces que, después del último Mundial (abril en Melbourne) quería dejar de nadar, estaba desanimada y no encontraba más motivación. “Ahora, en cambio, lo que sentí fue bronca. Y fue bueno. Estuvo muy bueno –repite–, porque ahora tengo ganas de seguir hasta Londres 2012”.

–¿Por qué elegiste River? –Sobre todo por el entrenador. Lo conozco a Rodolfo Sacco desde 1995 y sé que sabe mucho y que trabaja bien. No es que en Córdoba no haya tenido otras opciones, otros clubes que trabajen bien. Pero lo decidí más que nada por el entrenador.

–¿Va a cambiar tu vida? –Voy a viajar permanentemente, 15 días en Buenos Aires y otro poco acá. Me va a costar mucho separarme de mi familia, no estar todo el día con mis hermanos. Pero bueno, tarde o temprano iba a pasar, ¿no? Y otra vez sus ojos vuelven a humedecerse.

No hay comentarios.: