22 julio, 2009

Natación Argentina. El reto de volver a la superficie

Lejos de las mejores marcas y de las potencias que lideran la disciplina, en la Argentina se busca revertir un panorama aciago, aunque de antemano se sabe quees una pelea a largo plazo; con la Cadda intervenida, se aguardan mejoras y la profesionalización aparece como una de las posibilidades más viables para progresar

Por Ariel Ruya
De la Redacción de LA NACION

La natación tiene un plan. El deporte social por excelencia en nuestro país, detrás de la última brazada de José Meolans, el último delfín, y del regreso a la superficie de Georgina Bardach, descubre, con esfuerzo, un océano mejor, con jóvenes promesas que se tiran de cabeza por alcanzar la superación. La plataforma es el auténtico trampolín: reestructuración política luego de años de luchas internas y un ambicioso proyecto de detección de talentos por todo el país para avanzar, a patada firme, para estirar las manos para alcanzar a Brasil, el gigante de este lugar en el mundo. Y que las diferencias sustanciales -en infraestructura, en dinero- con los gigantes de este deporte, como los EE.UU., Australia, Francia o China, no se conviertan en un mar lejano y frío.

Primero, lo primero. La Confederación Argentina de Deportes Acuáticos (Cadda) está intervenida. Fernando Terrilli, ex nadador de aguas abiertas, contador y empresario relacionado con natatorios, tomó el control de una entidad bajo el agua , por sospechas de corrupción y por malos manejos surgidos en el tiempo, y de a poco va cumpliendo con la resolución expedida por el Ministerio de Justicia, que solicitó normalizaciones en las áreas administrativa, deportiva, política y económico-financiera. Si la cabeza no ofrece garantías, ¿qué esperar de los jóvenes que pueden nadar detrás del adiós de Meolans? Se intentó, pues, encarrilar la cosa. Y mientras se investiga, hay un plan. Recorrer el país detrás de las joyas del mañana. Una suerte de semillero para el futuro con nombres y apellidos. Se creó un equipo técnico de lujo, de jerarquía, con Orlando Moccagatta, Daniel Garimaldi, Néstor García, Alberto Santiago, Raúl Sternat y José Luis Weingand, que ya está en marcha. Y que ya dio dividendos en los campeonatos nacionales y sudamericanos, como los lanzados en Mar del Plata y en el Cenard, meses atrás.

"Había que resolver la política deportiva. Calendario, fechas, sedes, reglamentos. Y apostar al desarrollo en todo el país. Buscar el semillero. Si este proyecto prospera, soy optimista. De Brasil estamos lejos. Eso sí: habría que tener paciencia en los Juegos de Londres 2012, porque habría mejoría para los próximos. En Mar del Plata, en el torneo juvenil, quedamos segundos detrás de Brasil. Y pensábamos ser quintos... Hubo cerca de 50 récords", se entusiasma Terrilli. Allí se apunta: a los pibes de 13 a 17 años. "La natación social es popular y creció en todo el mundo. Ahora, debemos recorrer el país", cuenta el dirigente, que se desvive por las famosas mallas que cuestan 500 dólares y que son parte de la perfección en un deporte típicamente tecnológico. "En Estados Unidos, todos tienen esas mallas. ¿Cómo hacés para nivelar? Hay que buscar sponsors. En el mundo, el Estado y las empresas privadas trabajan en este tipo de deportes; acá es todo a pulmón. Brasil le da a la natación diez veces más que el Estado argentino. ¿Cómo hacés para competir?", insiste Terrilli.

-¿Y cómo se hace para crecer?

-El desafío es profesionalizarlo. Les llegó al rugby, al voleibol y al básquetbol. ¿Por qué no a la natación?

Hay otras caras de prestigio en el mundo de las patadas y de las brazadas. Osvaldo Arsenio es el director técnico deportivo de la Secretaría de Deporte y entrenador de natación. El hombre cree que se puede luchar contra los molinos de viento. "Es un momento interesante, de inflexión. En el último Sudamericano, fueron buenos los resultados, hubo muchas medallas, más de 50. Fue la mejor actuación de los últimos 20 años", cuenta Arsenio, un ejemplo en esta disciplina. Apunta, además, a los próximos Juegos Olímpicos de la Juventud, en Singapur.

"Hubo récords en el Cenard, recientemente. Hay recambio en todos los órdenes. Es un deporte duro, difícil, tedioso. Pero surgen nuevos deportistas. Sí, hay vida después de Meolans", dice Arsenio. Hay que tomar nota. Anotar estos nombres y archivarlos. En una de esas? Damián Blaum, Roberto Strelkov, Andrea Berrino, Mijal Asis, Ever Tarico, Florencia Perotti. Chicos menores de 20 años que nadan contra la corriente. Cecilia Bertoncello y Nadia Colovini son más grandes. Con récords nacionales y sudamericanos.

-Pero Arsenio, estamos demasiado lejos de las potencias?

-EE.UU. y Australia se despegaron de los demás. Es difícil llegar a ese nivel, pero demostramos que si hay un nadador talentoso, se puede llegar. Meolans llegó a ser campeón mundial en pileta corta en 2002, en Moscú. Georgina logró una medalla de bronce y también está su hermana, que tiene mejores marcas que ella a su edad. Tengo fe.

-Brasil nos sacó mucha diferencia...

-Mirá, en Brasil la natación es popular, es el cuarto deporte. La gente, a los deportistas, los reconoce en la calle, pero ellos sienten que nosotros nos acercamos en los últimos años.

Es ambicioso el plan. Hay ideas frescas. Ganas, proyectos. Sin embargo, la Argentina está lejos del mundo. Gigante en el fútbol, pequeña en la natación. En la tecnología y en los tratamientos médicos, muchos de ellos polémicos, para optimizar el nivel. Para competir en serio. China, Francia, Estados Unidos, Rusia, Australia, Italia, miran desde muy lejos. En los 100 metros libre, por caso, nuestro país está a casi dos segundos de diferencia de las potencias. En la natación, es demasiado. Hay ejemplos. En Estados Unidos, por caso, existe un departamento del área de ingeniería marítima que se dedica, todos los días, a observar nadar a peces durante meses. Para sacar conclusiones, para aprender, para imitar. Michael Pelphs es un monstruo, pero detrás de él hay decenas de estrellas. Tienen un presupuesto anual de 30 millones de dólares para la organización nacional y otros diez millones de dólares para el desarrollo de la medicina deportiva; entre ellos, complejos vitamínicos y drogas -en teoría, legales- para llegar a un nivel óptimo. Aquí, las piletas del Cenard aún no son las ideales.

Daniel Garimaldi es un entrenador cordobés que se desempeñó en Pekín con el equipo nacional chileno. Descubridor de talentos, exigente, apasionado. Capaz de levantarse a las cuatro de la mañana para sacarles chispas a sus dirigidos. Con Meolans conformaron, en su momento, un equipo de lujo. Hoy es parte de esta nueva aventura. "Coincido: hubo buenos resultados en el Sudamericano y en el Nacional. Hubo un crecimiento, mejores marcas y la tecnología mejoró. Pero ahora se habla más de las mallas, de todo eso, pero el deportista debe mejorar, con la mejor malla no alcanza", explica. Y se lanza en el juego de las diferencias. "Los triunfos juveniles entusiasman, pero Brasil mejoró también. Hay que competir. De la cantidad, sale la calidad. En Islandia, no hay fútbol, por ejemplo. Bueno, aquí no hay tanta natación."

-Bueno, pero cuando Bardach logró una medalla de bronce, el entusiasmo?

-No es así. Nuestra realidad es la del último Juego. Fue un espejismo lo de Georgina; después salió sexta en un Mundial con la misma disciplina?. No hay que edificar castillos en el aire. Hay que aprender de las malas experiencias.

Los números dan miedo. Muchas veces, los números provocan temor. En nuestro país, existen 3000 nadadores federados; 600.000, en Estados Unidos; 1.000.000, en China; 150.000, en Brasil. "No se puede competir. Sería un absurdo compararnos", exclama Garimaldi. La natación tiene un plan. Está en marcha. Para salir a flote, aunque el primer mundo de las brazadas siga demasiado lejos.

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1 comentario:

a gus ti na dijo...

excelente nota. ojalá muchos perioditas y diarios le dieran esa misma importancia a la natación, es increíble lo que pasa en este país. nadie sabe que con muy poco se puede hacer mucho, solo falta voluntad. además nuestra presidente gasta tanto dinero en regalarle un auto a su hija, mientras lo podría estar inviertiendo en el país que tiene acargo que tantas fallas tiene,y no solo en el deporte.me indigna.
saludos!